Cierre de cerco en Uruapan: Captura del «R1» deja al descubierto complot entre el Movimiento del Sombrero y el CJNG

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La reciente detención de Ramón Ángel Álvarez Ayala, alias el «R1», señalado por el Gabinete de Seguridad Federal como el autor intelectual del asesinato del exalcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, ha marcado un punto de quiebre definitivo en las investigaciones, ya que las evidencias recopiladas por las autoridades no solo cierran el círculo operativo en torno al crimen, sino que sacan a la luz un contundente complot interno que confirma la existencia de un vínculo directo entre colaboradores cercanos del Movimiento del Sombrero y la estructura criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

La aprehensión del «R1» —líder de la célula delictiva «Los Rs», ligada al CJNG— anunciada por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, suma ya un total de 31 personas aseguradas durante el desarrollo de la investigación, entre los que destacan escoltas y personal de confianza de la propia estructura municipal del exalcalde.

De acuerdo con las indagatorias, la ejecución del atentado no respondió únicamente a una incursión externa, sino a un trabajo coordinado desde el interior, ya que colaboradores cercanos al entorno de Manzo filtraron rutas, movimientos y esquemas de seguridad al grupo armado para facilitar el ataque.

La articulación entre los reclutadores del CJNG y los elementos infiltrados dentro del Movimiento del Sombrero demuestra una clara colusión que desmantela la versión de un ataque perpetrado de manera aislada por el crimen organizado.

Con el avance de las pesquisas y las detenciones clave concretadas en las últimas horas, la cúpula del Movimiento del Sombrero se queda sin argumentos para sostener la narrativa de un móvil político y de victimización. La evidencia de que el ataque fue facilitado desde las entrañas de su propia organización evidencia una profunda filtración criminal y anula los reclamos que atribuían el atentado a una persecución de adversarios políticos.

Pese a los avances de las fuerzas de seguridad, persiste una interrogante entre la población en torno a la conducta de Grecia Quiroz: sobre su negativa a entregar a las autoridades los tres teléfonos celulares pertenecientes a Carlos Manzo.

Dichos dispositivos móviles son considerados piezas clave ya que podrían contener registros de comunicaciones previas al ataque, mensajes directos o amenazas que aclaren las tensiones internas dentro de su círculo e información decisiva para esclarecer de manera integral los motivos detrás de la traición interna.

La captura del «R1» y el desmantelamiento de la red de complicidades dejan la certeza ineludible de que el homicidio de Carlos Manzo fue resultado de un complot donde las fronteras entre el entorno cercano del Movimiento del Sombrero y el Cártel Jalisco Nueva Generación se desdibujaron por completo.