La 4T se levanta sobre cimientos frágiles, sostenidos por el silencio, la impunidad y el miedo que vive el pueblo

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J. Guadalupe Mora Chávez

Desde La Ruana, Michoacán, quiero expresar una reflexión que nace del cansancio y del desengaño. Nos hablan de transformación, de justicia social, de paz, pero en los hechos, este llamado “segundo piso” de la 4T se levanta sobre cimientos frágiles, sostenidos por el silencio, la impunidad y el miedo que vive el pueblo.

¿Cómo puede un gobierno prometer acabar con el crimen organizado si éste se ha infiltrado en cada rincón, en cada alcaldía, en cada Estado que pisan sus representantes? ¿Cómo pueden hablar de combatir la violencia si muchos de los que hoy portan el emblema del cambio terminan protegiendo a quienes generan el terror?

El silencio del gobierno duele más que las balas, porque su silencio también mata.

Critican al país vecino, pero al mismo tiempo entregan lo que les exige. Hablan de soberanía mientras abren las puertas a la dependencia y cierran los oídos al dolor de su propio pueblo. Aquí no hay ciudadanos de derecha o de izquierda; hay ciudadanos olvidados, cansados de discursos que dividen y de gobiernos que eligen a quién proteger.

Un presidente no está para dividir, está para unificar, para proteger al civil, no a “los suyos”.

Desde acá, desde una tierra que ha visto demasiadas balaceras, robos y extorsiones, decimos con respeto pero con firmeza: la guerra no la inicia el pueblo, la inician ustedes con su discurso.

Cuando desde el poder se señala, se clasifica y se desprecia a quienes piensan distinto, se alimenta la violencia. Cuando la justicia es inmediata solo para los cercanos al gobierno y tardía o inexistente para el ciudadano común, se destruye el tejido de la nación.

No, señora presidenta: no soy de derecha, soy un ciudadano.

Y como ciudadano, tengo el derecho y la obligación de decirle que este país no soporta más divisiones, más impunidad ni más indiferencia disfrazada de transformación.

El pueblo no quiere discursos, quiere paz.

Y la paz no se decreta, se construye con verdad, justicia y respeto por todos, no solo por los suyos.

Desde el corazón de tierra caliente un ciudadano más que no es de derecha o izquierda, solo desea La Paz.

Jefe de Tenencia en La Ruana, Buenavista. Michoacán. Lupe Mora.