Pasalagua se va contra Revolución Social: “no son los justicieros de la calle quienes determinan culpabilidades”

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Ante la nota difundida por el medio que se autodenomina Revolución Social, me veo en la obligación de fijar una postura clara, firme y responsable, no solo por mi nombre y mi trayectoria pública, sino por respeto a la ley, a las instituciones y a la persona lesionada y su familia.

Primero:

Lamento profundamente la grave situación de salud que atraviesa la persona lesionada y expreso mi solidaridad humana con él y con su familia. Entiendo el dolor, la angustia y la incertidumbre que hoy enfrentan. El sufrimiento ajeno no se minimiza ni se utiliza; se respeta.

Segundo:

Rechazo de manera categórica y absoluta la narrativa falsa, la relatoría fantasiosa y el juicio sumario difundido por Revolución Social, medio que de forma reiterada se asume como juez, fiscal y verdugo, atribuyendo responsabilidades, intenciones y conductas sin prueba alguna y sin resolución de autoridad competente.

En un Estado de Derecho, no son los medios ni los autodenominados “justicieros de la calle” quienes determinan culpabilidades. Para eso existen instituciones, procedimientos legales y autoridades facultadas. Todo lo demás es linchamiento mediático.

Tercero:

Es totalmente falso que haya realizado llamada alguna a la esposa del lesionado para solicitar un supuesto “perdón legal”.

No conozco a su esposa, no he hablado con ella y no he realizado ningún acto al margen de la ley. No negocio en lo oscuro, no presiono a nadie y no hago arreglos fuera de las instituciones. Nunca lo he hecho y no empezaré ahora.

Cuarto:

También es falso que exista encubrimiento, protección o intento de evadir responsabilidades.

Si alguna unidad, operador o concesionario resulta responsable, será la autoridad quien lo determine, y quien tenga responsabilidad deberá responder conforme a derecho. No por presión mediática, no por linchamientos digitales, sino por resolución institucional.

Quinto:

Se pretende involucrar mi nombre y el de otras personas mediante insinuaciones, apodos, supuestos vínculos personales y versiones no verificadas. Esta práctica reiterada constituye difamación, y busca sustituir la investigación legal por la condena pública.

La impunidad no está en exigir que se respete la ley; la impunidad está en manipular la información, fabricar culpables y condenar sin pruebas.

Sexto:

Desconozco al operador que conducía la unidad al momento del incidente y será la investigación correspondiente la que establezca con claridad los hechos, las responsabilidades y las circunstancias. Cualquier versión distinta es especulación interesada.

Finalmente:

Hago un llamado firme y directo a que sea la autoridad quien investigue, esclarezca y determine responsabilidades.

Ni yo ni la organización que represento estamos por encima de la ley, pero tampoco aceptamos ser linchados mediáticamente con mentiras.

Mi postura es clara e inamovible:

que se investigue, que se esclarezca y que se sancione conforme a derecho a quien resulte responsable.

No con difamaciones.

No con montajes.

No con juicios sumarios.

La justicia no se grita ni se improvisa: la justicia se construye con verdad, legalidad y debido proceso.

José Trinidad Martínez Pasalagua