Pátzcuaro: Un plan aprobado y una pregunta pendiente

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Marco Aguilar

Hoy, en sesión de Cabildo, se aprobó el Plan Municipal de Desarrollo Urbano de Pátzcuaro. Tres años después de que iniciara su elaboración, se cierra el ciclo… sin pena ni gloria. Ninguna tensión en el aire, ningún eco ciudadano que resonara en la sala. Un acto administrativo más, aunque, en teoría, debía ser el resultado de un proceso vivo, plural y abierto.

La ley es clara: la participación ciudadana no es un adorno, es un pilar. Pero en la práctica, la convocatoria se cumple para cubrir el expediente, y la sociedad responde con el silencio. Silencio de profesionistas, silencio de vecinos, silencio de quienes afirman preocuparse por su ciudad.

La paradoja está servida: se nos convoca a participar en el trazo del futuro de Pátzcuaro, pero el mensaje no llega… o no convence. ¿Por qué? ¿Porque el gobierno no ha aprendido a tender puentes de confianza? ¿Porque la sociedad ha normalizado la idea de que su voz no cuenta? ¿O porque la apatía, como la maleza, crece sin que nadie la arranque?

¿Qué se necesita para que las convocatorias dejen de ser un trámite y se conviertan en una cita obligada? ¿Cómo puede el gobierno demostrar que escucha y actúa conforme a lo que la gente pide? ¿Cuándo asumirá la sociedad que no basta con indignarse en privado y que callar también es decidir?

Mientras no respondamos a estas preguntas, seguiremos aprobando planes en silencio, y el silencio, ya lo sabemos, también construye… pero raramente construye algo bueno.