Morelia, Mich., a 12 de agosto de 2025.- Desde una postura feminista y crítica, manifestamos nuestra profunda preocupación y rechazo a la decisión del Gobierno del Estado de Michoacán, encabezado por Alfredo Ramírez Bedolla, de vincular la campaña “Jalo x las Mujeres” —presentada como una acción contra la pobreza menstrual— con un concierto gratuito del interprete Carín León.
La dinámica de acceso al evento condiciona la entrada a cambio de la entrega de productos de gestión menstrual. Aunque en apariencia esto podría parecer un esfuerzo solidario, en realidad reduce un derecho humano fundamental a un acto asistencialista y mediático. La menstruación no es moneda de cambio. Los derechos no se canjean por boletos. Y es inaceptable que se destinen recursos del erario público —dinero que pertenece a todas las personas— para financiar espectáculos que no cumplen una función social real y que incluso pueden reproducir violencias culturales y simbólicas.
Como las Red Colectivas Feministas Michoacán, consideramos que las políticas públicas no deben sustituirse con espectáculos que sirven más como estrategia de imagen que como solución estructural.
Nos preocupa especialmente que una causa legítima, urgente y vinculada a la salud y dignidad de miles de niñas, adolescentes, jóvenes, mujeres y personas menstruantes, se utilice para promocionar a un artista que, en presentaciones previas, ha hecho apología del consumo de drogas —llegando a declarar en un escenario su deseo de “echarse un perico”— y cuyas canciones, como “El Tóxico”, reproducen y normalizan actitudes posesivas, vengativas y violentas.
En sus letras y discursos se refuerzan narrativas propias de la narcocultura y del machismo: el hombre que ejerce control, amenaza, castiga; que se enorgullece de ser “tóxico”; que asocia poder con violencia y consumo. Este tipo de mensajes no son inofensivos o irrelevantes: la música moldea imaginarios colectivos, instala estereotipos, normaliza conductas dañinas y perpetúa estructuras de violencia que afectan especialmente a las infancias, juventudes y mujeres.
La violencia simbólica que transmiten estas letras se suma a la apología del narco, que enaltece figuras masculinas vinculadas a la criminalidad, el uso de armas y drogas, presentándolas como ejemplos de éxito y respeto. Esta narrativa es profundamente peligrosa en un contexto como el nuestro, donde la violencia armada, la desaparición y las adicciones golpean de manera cotidiana a las comunidades.
Debemos recordar que en Michoacán existe desde marzo de 2021 la Ley de Menstruación Digna, que garantiza el acceso gratuito a productos de higiene menstrual —toallas sanitarias, tampones y copas menstruales— y promueve la educación sobre gestión menstrual en todas las escuelas públicas. Esta ley se creó para asegurar que todas las niñas, jóvenes, mujeres y personas menstruantes vivan su menstruación de manera digna, sin estigmas ni discriminación.
Como parte de esta legislación, también se reformó la Ley de los Trabajadores al Servicio del Estado para otorgar permisos con goce de sueldo a trabajadoras que padecen dismenorrea o endometriosis severa, cuando presenten malestares incapacitantes.
Esta norma establece una responsabilidad clara y directa para el sector salud: garantizar la distribución gratuita y suficiente de productos menstruales en escuelas, centros de salud y espacios comunitarios; implementar programas permanentes de educación menstrual con información científica, perspectiva de género y enfoque en derechos humanos; y asegurar que ninguna persona menstruante se vea obligada a depender de colectas, donaciones o campañas asistencialistas para cubrir una necesidad básica.
Cuando el Estado sustituye la aplicación de esta ley con espectáculos que promueven artistas que reproducen narrativas de violencia y adicciones, no solo está incumpliendo su responsabilidad legal, sino que está enviando un mensaje profundamente contradictorio: que los derechos pueden condicionarse, y que la dignidad puede usarse como moneda de cambio para reforzar la imagen de gobierno.
La dignidad menstrual no se defiende con shows vacíos que refuerzan violencias estructurales. No es coherente hablar de derechos mientras se glorifican figuras que romantizan el narcotráfico, la violencia y el consumo de drogas.
Exigimos al Gobierno de Michoacán, en especial, al gobernador Alfredo Ramírez, políticas públicas coherentes, permanentes y con presupuesto garantizado para garantizar el acceso gratuito y universal a productos de gestión menstrual y a educación menstrual integral. Esto debe hacerse con seriedad, transparencia y rendición de cuentas, respetando el uso responsable del erario y priorizando el gasto social sobre el gasto propagandístico.