Pátzcuaro/¿La señalética inteligente llegó tarde?

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Una reflexión sobre la realidad digital de Pátzcuaro

Marco Aguilar

El reciente anuncio sobre la instalación de una señalética inteligente en el Centro Histórico de Pátzcuaro ha sido presentado como un paso hacia la modernización de la ciudad y una mejora en la experiencia de quienes la visitan.

La intención merece reconocimiento.

Sin embargo, toda innovación pública debe responder a una pregunta fundamental:

¿Resuelve un problema actual o intenta resolver uno que la tecnología ya solucionó?

Ésta es la discusión que vale la pena abrir.

EL DISPOSITIVO INTELIGENTE YA ESTÁ EN LAS MANOS DEL USUARIO

Hace apenas dos décadas tenía sentido instalar módulos digitales de consulta en plazas y espacios públicos. En aquel momento el acceso a internet era limitado y los teléfonos inteligentes prácticamente no existían.

Hoy la realidad es completamente distinta.

Millones de personas llevan en el bolsillo un dispositivo mucho más potente que cualquier módulo fijo instalado en la vía pública. Desde él consultan mapas, localizan hoteles, reservan restaurantes, encuentran museos, traducen idiomas, realizan pagos electrónicos, utilizan navegación GPS y acceden, en cuestión de segundos, a una cantidad de información muy superior a la que puede ofrecer cualquier equipo fijo.

Entonces surge una pregunta inevitable:

¿Tiene sentido invertir recursos públicos para ofrecer, mediante infraestructura fija, una información que el propio usuario ya lleva consigo?

Ésa es la pregunta central de este debate.

LA REALIDAD SIEMPRE TERMINA IMPONIÉNDOSE

Imaginemos dos personas que llegan por primera vez a Pátzcuaro.

Una camina hacia un módulo de información.

La otra simplemente saca su teléfono.

Ambas buscan un restaurante.

La primera depende de que el equipo funcione, tenga energía eléctrica, conexión y que la información haya sido actualizada.

La segunda utiliza la aplicación que consulta todos los días, con mapas, fotografías, horarios, opiniones de otros usuarios y navegación en tiempo real.

La pregunta prácticamente se responde sola:

¿Cuál de los dos sistemas utilizará la mayoría de las personas?

La respuesta la ofrece la vida cotidiana.

LA TECNOLOGÍA TAMBIÉN ENVEJECE

Toda inversión pública debe evaluarse pensando en el largo plazo.

No sólo en el día de su inauguración.

Conviene preguntarnos:

¿Quién actualizará permanentemente la información?

¿Quién dará mantenimiento a los equipos?

¿Quién sustituirá las piezas dañadas?

¿Qué ocurrirá cuando esa tecnología sea reemplazada por otra?

Mientras tanto, los teléfonos inteligentes continuarán evolucionando con cada nueva generación de dispositivos, sin que la ciudad tenga que renovar toda una infraestructura física.

INNOVAR TAMBIÉN SIGNIFICA ELEGIR BIEN

La discusión no consiste en decidir si invertir o no en innovación tecnológica.

La discusión consiste en decidir cuál innovación genera un mayor beneficio social con los mismos recursos públicos.

Con una inversión similar, Pátzcuaro podría desarrollar una plataforma digital respaldada por acceso gratuito a internet en los principales espacios públicos del Centro Histórico.

Desde su propio teléfono, cualquier persona podría consultar información sobre patrimonio, museos, templos, actividades culturales, hoteles, restaurantes, talleres artesanales, estacionamientos, transporte público, rutas accesibles, comercio local y servicios de emergencia.

La información podría actualizarse permanentemente.

Sin saturar el espacio público.

Sin incorporar nuevos elementos al Centro Histórico.

Y con acceso desde cualquier punto conectado.

UNA SOLUCIÓN PARA TODOS, NO SÓLO PARA EL TURISMO

Aquí aparece la diferencia más importante.

La señalética inteligente está concebida principalmente para orientar al visitante.

Una plataforma digital beneficia al visitante, pero también al habitante.

Sirve al estudiante.

Al artesano.

Al comerciante.

A la persona adulta mayor.

A las familias.

Al investigador.

Y también al turista.

La inversión pública alcanza su mayor valor cuando deja de ser un servicio para un sector específico y se convierte en una herramienta útil para toda la comunidad.

EL VERDADERO RETO

La discusión no consiste en decidir si Pátzcuaro debe incorporar tecnología.

Eso nadie lo cuestiona.

La verdadera discusión consiste en decidir qué tecnología responde mejor a la realidad actual y genera un mayor beneficio social.

La pregunta ya no es cómo llevar la información a las personas; la pregunta es cómo aprovechar la tecnología que las personas ya llevan consigo.

Ése es el verdadero cambio de paradigma.

Las ciudades del siglo XXI no se distinguen por la cantidad de dispositivos que instalan en sus calles.

Se distinguen por la inteligencia con la que utilizan la tecnología para mejorar la vida de las personas.

Si Pátzcuaro aspira a convertirse en un referente internacional, la innovación debe pensarse para toda la comunidad y no únicamente para un tipo de usuario.

Porque la mejor tecnología pública no es la que intenta sustituir el teléfono inteligente del ciudadano.

Es la que aprovecha el teléfono inteligente que el ciudadano ya posee.

Ésa podría ser una innovación mucho más útil, más incluyente y con una mayor visión de futuro para Pátzcuaro.

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