Rueda de Molino

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Jorge Hidalgo Lugo

El gozo se fue al pozo y lo que proyectara la frivolidad encaramada en el gobierno de Michoacán para quedar bien con la hoy encargada del cartel del bienestar (porque el capo vive escondido en la Shingada), se convirtió en un rotundo fracaso y es momento que en Palacio Nacional no se digiere el mal momento que pasó, al tener que soportar reclamos y lamentos de las víctimas del narco terrorismo aliado de los poderosos en la tierra caliente de Michoacán.

El matraquero evento que se diseñó para lucimiento de la repartidora de dádivas cuatroteras, se vio empañado con la aparición de pancartas y multiplicidad de voces que clamaron ayuda sin recibir respuesta de la deshilachada investidura presidencial, quien sólo venía preparada para retomar la compra de votos y cooptación de descerebrados a cambio de limosnas disfrazadas de financiamiento para mujeres de la región.

Esas mismas mujeres le reclamaron no querer préstamos sino paz, tranquilidad y no vivir bajo el sometimiento de cárteles criminales protegidos por los abrazos que les prodigan sus socios desde la oficialidad, a cambio de los balazos que con generosa frecuencia destinan al pueblo bueno y sabio de Apatzingán así como municipios circunvecinos.

El mal disimulado derrame de bilis presidencial se hizo latente y corrió la versión que la invitada de honor comentó con sus cercanos que algo debe hacerse de inmediato si no se quiere correr el riesgo que esta entidad, como varias otras más que estarán en disputa el año entrante, cambie de mando y desmantelen el poderío que dificulte la instauración del autoritarismo populista ordenado por la rata asquerosa que está refugiada en su madriguera de Palenque.

Y en la reconfiguración del maltrecho escenario que ha generado el mil amores a cargo del Ejecutivo estatal, fue incluida presuntamente la revisión de los actores que estarán en las boletas representando al movimiento que cohabita con delincuentes de alto perfil.

Las luces preventivas que se encendieron en Apatzingán provocaron en el imaginario presidencial que se retomaran las denuncias y quejas que por igual le presentaron los inconformes con sondeos que alegan, fueron alterados por la Gorda y la Flaca quienes vendieron a ganadores el favor de contratar a encuestadoras para planchar los resultados convenidos en lo oscurito.

Evidencias que en el caso de Michoacán tienen en completa división al movimiento amigo del crimen organizado, a extremos que nada parece evitar surja una candidatura alterna, bajo la misma bandera cuatrotera, pero con dos partidos enfrentados pese a ser “aliados”.

En el escritorio de la encargada de Palacio Nacional hay documentos que se apilan y son analizados con seriedad, donde según uno de los inconformes aferrados en protestar por el cochupo, se demuestra el ilegal proceder de la dirigencia del partido de piel morena con entraña negra que lo marginó a la mala de la contienda.

El colofón de este desencuentro está próximo, por eso la cantaleta que hoy en el narco Estado de Michoacán “hay coordinador, pero no candidato” y será a finales de noviembre o principios de diciembre que se sepa el rumbo a seguir. Decisión que hoy está en la caja de bateo y con el tolete al hombro, por tantos y tan frecuentes escándalos que agobian a la atribulada Científica.

De confirmarse que la Gorda y la Flaca que mal dirigen el destino del partido hegemónico en lo nacional, echaron el gato a retozar e hicieron jugoso negocio con las candidaturas -a semejanza del “ojos de sapo” que les antecedió en el encargo y quien mostró el camino a seguir en el 2021-, entonces habría un golpe de timón en el navío que parece zozobrar en el embravecido mar de la pudrición al que lo han llevado ambiciosos y corruptos.

Mientras tanto, el clan que sueña tomar por asalto Palacio de Gobierno tiene más que enmuinada a la vecina del zócalo capitalino por el desastre que encontró en su último periplo por este bastión del narco terrorismo que vive entrepiernado con quien prefiere andar de viaje de placer por exóticos destinos, que en dar gobernabilidad, creyendo que se salió ya con la suya, impulsando proyectos que garanticen no hurgarle en los cajones cuando se vaya a disfrutar placenteramente de lo mal habido.

Sea lo que fuere Michoacán no es tema resuelto aún y en todo caso la disputa entre miembros de la misma familia parece no terminara hasta que no someta por un lado a los belicosos y por el otro, a los arrogantes que usan el aparato de Estado para destruir mediáticamente honras de propios y extraños.

A los potenciales votantes sólo les queda admirarse como Pompín Iglesias, comediante quien en su papel de Don Caritino Estudillo y Picoy solía expresar:

“¡Qué bonita familia, qué bonita familia!”.