Sinopsis política/Descomposición del Poder Judicial

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J. Salatiel Arroyo Zamora

El 15 de septiembre del 2024, el Congreso del Estado de Michoacán aprobó la reforma al Poder Judicial, con 29 votos a favor y 9 en contra. Avalando subsecuentes modificaciones y minutas relacionadas con el tema, como la homologación y adecuaciones, aprobadas el 29 de mayo de 2026, contemplando la elección de jueces y magistrados por voto popular, proyectándose la división en regiones judiciales, como Morelia, Uruapan, Zamora, Lázaro Cárdenas, Apatzingán y Zitácuaro.

El nuevo Poder Judicial inició formalmente funciones a partir del 15 de septiembre del 2025, luego de realizarse por primera vez la elección de jueces y magistrados mediante el voto popular. Suprimiéndose al Consejo del Poder Judicial, que se encargaba de organizar y regular los procesos de ingreso, formación, evaluación, promoción y selección de jueces y personal jurisdiccional mediante concursos de oposición.

Ese Consejo del Poder Judicial, que se encargaba de designar jueces y presentar propuestas al Congreso del Estado para elegir Magistrados, se integraba por cinco miembros: El Magistrado presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, un consejero designado por el Poder Ejecutivo, un consejero designado por el Poder Legislativo, un Magistrado electo por el Pleno del Supremo Tribunal de Justicia y un Juez de primera instancia seleccionado por sus propios pares.

Es decir, los Jueces y Magistrados eran electos o designados por profesionales conocedores del Derecho, ciudadanos con conocimientos jurídicos técnicos y científicos, con vasta experiencia en el ordenamiento legal vigente.

Antes de la Reforma Judicial, se me requirió opinar respecto a la elección popular de Jueces y Magistrados. Respondí que, en lo personal, no me atrevería asumir la responsabilidad de decidir quién podría ser o no Juez. Aun cuando estudié la carrera de Derecho (sin título) y tener más de 35 años de experiencia en la observación y estudio de los fenómenos políticos y entes públicos, no me considero capaz de participar en una elección de jueces, mucho menos de Magistrados. Mi capacidad no da para tanto… mi responsabilidad cívica, tampoco.

Ese, era precisamente el único poder que conservaba independencia del ejecutivo y eso no convenía al régimen dictatorial de la 4T, que intensificó una campaña de desprestigio para justificar degradar al Poder Judicial al nivel de la clase política tradicional, reduciendo a los Jueces y Magistrados a ser electos por la voluntad popular. Sometiéndolos a procesos “democráticos”, donde el voto de un idiota vale lo mismo que el de un ser pensante.

Hoy, un aspirante a Juez o a Magistrado tiene que rebajarse y ser visto como cualquier candidato a presidente municipal y diputado, deberá mentir para persuadir; pues, a la mayoría de electores es más fácil engañarlos, que convencerlos. Además, tendrá que cobijarse bajo las siglas del partido en el poder y acatar las indicaciones de los políticos locales, que en ocasiones son vulgares e ignorantes.

Hago la presente reflexión luego de ser “descubierta” y exhibida la presencia de Jueces y Magistrados en un evento político (seguramente pre electoral), para festejar el séptimo aniversario de la Fundación San José Markú AC, presidida por Juan de Dios Ixtláhuac.

Al respecto, no se pretende justificar la presencia de los juzgadores en el evento, ni mucho menos, pero sí de analizar y aceptar que a eso los hemos arrastrado como sociedad que aceptó, por ignorancia, apatía, comodidad o complicidad, se corrompiera y perdiera, lo que pudo ser rescatado y perfeccionado. Ahora los jueces y magistrados tendrán que andar “socializando”, acudiendo a donde los inviten, estar en campaña permanente buscando votos y congraciándose con personajes políticos que contribuyan a arrimarles sufragios.

Lo cual seguirá y deberemos ir adaptándonos, desde que el presidente “más amado del planeta” decidió proteger a los criminales (y darles abrazos), a cambio de aplicar la ley y aplastar a los adversarios políticos y críticos del sistema, creando redes de impunidad para resguardar la operación criminal de cabecillas políticos y civiles, colaborando con ellos para someter, esclavizar y esquilmar a los ciudadanos productivos y de bien. Reformando leyes y destruyendo instituciones, de acuerdos a los intereses que contribuyan a la permanencia de la dictadura.

ANIVERSARIO DE SAN JOSÉ MARKÚ TÁCTICA PRE ELECTORAL

Desde hace meses los seres políticos interesados en candidaturas aprovecharán todo acontecimiento que reúna a más de tres personas para hacerse presentes en la promoción de sus “talentos”, llegarán a las fiestas patronales para exponer sus dotes de bailarines, a las clausuras escolares para ser padrinos de estudiantes, encabezarán eventos deportivos, fiestas de 15 años, bodas, bautizos, se convertirán en ciudadanos generosos, bondadosos y altruistas… o lo intensificarán, porque algunos ya tienen tiempo repartiendo “apoyos”, y se acerca el momento de recuperar la inversión.

Todos los interesados en integrar las planillas para ayuntamientos y formulas a las diputaciones (federal y local), o ser parte de los futuros gobiernos estatal y municipales, andan activos, organizando, operando, prometiendo, gestionando y repartiendo apoyos a los futuros electores.

Precisamente la Fundación San José Markú, presidida por Juan de Dios Ixtláhuac Orihuela, es de las agrupaciones más activas y con mayor proyección, generando animadversión entre antagonistas políticos, que cuestionan hasta el parentesco, acusando -sin denunciar de manera formal- el uso de recursos municipales en la operación y fortalecimiento de dicha agrupación.

Esa estrategia y táctica a Juan de Dios le ha funcionado y trae nerviosos a los posibles futuros contendientes. Sabedores (algunos) que la política es de resultados y él los está demostrando; pues, “haya sido como haya sido”, con recursos públicos o privados, convencidos o bajo presión, logró reunir a numerosos grupos de seguidores en el Centro de Convenciones, o Centro Cultural.

Y en Morena, como en el PRI, alcanza la victoria electoral quien mayor capacidad de organización y movilización tenga, para llevar a las urnas los votos. A los candidatos normalmente no les importa los medios, si no el fin, de llegar o permanecer en el poder. Mientras que a los votantes solo les interesa agarrar migajas, aunque después salgan caras, o resulten impagables, y se anden lamentando, cuando ya están “bocabajeados”.

Hemos llegado al extremo que ya ni los valores morales cuentan, mucho menos los principios ideológicos o doctrinarios de los documentos básicos partidistas, todos enriquecedores en contenido, así como impedimentos a las malas prácticas, pero que nadie respeta. A los actores políticos les da lo mismo postularse por la izquierda y luego brincarse a la derecha, o de la derecha irse a la izquierda. Al final se conducirán todos igual, mintiendo y robando.

En tanto, el ciudadano común seguirá creyendo en quien más le prometa y mejor lo engañe. No le importa el partido que lo postule, ni los antecedentes del pretendiente, sólo que tenga una figura estilizada, hable bonito, engañe bien y tenga dinero. No interesa el origen del capital, sólo que lo tenga; y si se hace acompañar de algunas presiones y amenazas, mucho mejor, más confiable resulta, hasta valeroso y “protector” puede parecer.

DE LOS ASPIRANTES

Si algo extraordinario no sucede, como que Donald Trump “apoye” con policías y soldados para restablecer la seguridad y el orden en nuestro país (como México apoya a Cuba contratando médicos y maestros para mejorar la salud y la educación en territorio patrio); es decir, si Estados Unidos no se lleva a narco gobernadores, a funcionarios colaboradores de criminales y políticos fomentadores del terrorismo, para que sean “investigados” en su país, la situación en México no cambiará y el partido en el poder volverá a ganar en 2027, al menos en Michoacán. Donde se han encargado de prostituir y domesticar a la oposición.

Tanto ha sido deshonrada la oposición, que algunos supuestos adversarios del gobierno y su partido en elecciones recientes, se sienten más morenistas que los fundadores, como el caso Octavio Ocampo Córdova, dirigente estatal del PRD y algunos “líderes” venidos del PRI, que buscan candidaturas bajo las siglas de Morena, PVEM y PT, arrebatado ese privilegio a los fundadores.

No obstante, el pésimo mandato de Alfredo Ramírez Bedolla y las deficiencias del gobierno federal en materia de seguridad pública, salud, educación y economía, Morena está recuperando ventaja sobre una oposición intimidada, desacreditada, dividida y desorganizada, más preocupada por negociar espacios y privilegios personales de los dirigentes que cambiar el rumbo del Estado.

Carlos Torres Piña y Alfredo Ramírez Bedolla han logrado someter o “disciplinar” a todos los aspirantes perdedores de la encuesta (que nadie conoce si se realizó, ni cuales fueron con certeza los resultados, menos la metodología empleada), con excepción de Raúl Morón y el PT, que tal vez en verdad intentan ser congruentes, o quieran vender caro “su amor”.

Ese ejemplo de “unidad” y fortaleza en torno al candidato oficial al gobierno de Michoacán, arrastra a los ávidos de “huesos”, como el excremento a las moscas, yéndose a la cargada y dejando solos a los posibles generadores de equilibrio, a los críticos que pueden intentar corregir el rumbo del partido en el poder. Mientras enfrente han golpeado con toda la fuerza del estado y sus aparatos represores a la posible futura candidata independiente – que supera en la intención del voto a todos los postulantes conocidos-, Grecia Quiroz. Quedando nada más Alfonso Martínez Alcázar, cuya fortaleza (ya menguada por la inseguridad y violencia) se concentra en Morelia, siendo un total desconocido en el interior del estado, donde su perfil burgués difícilmente impactará.

En tanto, la “unidad” en Morena se fortalecerá con el reparto de candidaturas a diputaciones federales, locales y ayuntamientos, además de promesas en espacios de los gabinetes del gobierno del estado y municipios.

Por eso el partido mantiene hermetismo con el registro de los aspirantes a diputados federales, cuya fecha de inscripción venció el martes y se desconoce quiénes cumplieron ese requisito. El único que tuvo a bien no ocultarlo, es Rafael Ávila Mejía, que, personalmente, comunicó su pretensión.

Extraoficialmente ha trascendido que también se inscribieron Vanessa Millán, perteneciente al grupo de Carlos Torres Piña…más bien cercana a Jesús Mora, dirigente formal de Morena; se presume que así mismo lo hizo Gabriel Garduño, del grupo de Raúl Morón y Mario Vallejo, de la facción de Leonel Godoy.

Pero son puras especulaciones, pues han limitado la difusión de información y con ello la transparencia de un ente público (que recibe prerrogativas de los impuestos ciudadanos), que además alardea ser una organización democrática, pero restringe la apertura informativa.

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