Por José Salatiel Arroyo Zamora
En edición anterior hicimos referencia de algunos nombres que podrían representar a los partidos políticos de oposición como posibles candidatos a la presidencia municipal de Zitácuaro y diputaciones (federal y local). También se pronosticó que, bajo las circunstancias sociales, políticas, legales (inseguridad y corrupción) y financieras, resultaba sumamente complicado que la oposición pudiese conquistar la victoria en las urnas. Que, únicamente alguna acción extraordinaria, o algún fenómeno, podría cambiar esa desastrosa tendencia y enviar al ostracismo a los responsables de los peores gobiernos, que el país y nuestro estado han padecido.
Por eso, algunos opositores se encomiendan a “San Donald Trump”, para que su gobierno venga por los mexicanos corruptos y traidores a la patria, los investigue y juzgue en el extranjero, y les haga la chamba; porque, aquí, no hay políticos con valor, ni valores. Y pues lo de Guadalupe Taddei en el INE en pasajero, ella es protegida de los que mandan y nada pasará. Aplicarán el mismo guion de culpar al pasado, y fin de la historia. Exactamente como ha sucedido con SEGALMEX, el “huachicol” fiscal, “La Barredora” de Adán Augusto, los beneficiados del Chapo, del Mencho y de muchos otros, que ni sudan ni se acongojan.
Pero volviendo a lo local, sólo una oposición seria, unida y fortalecida con trayectoria incuestionable de sus candidatos… que además sacrifiquen los apetitos personales por los intereses colectivos (utopía) podría ser competitiva.
Entre los partidos opositores (PRI-PAN-MC), en el municipio de Zitácuaro, se encuentran realizando activismo en busca de alguna nominación, personajes como Armando Flores, J. Dolores García Arellano, Raúl Ocelotl (y su hermano) y Jorge Rubio. Entre otros, pero estos con mayor énfasis y regulares resultados.
En cuanto al partido oficial (Morena), abundan los aspirantes, pero la inmensa mayoría saben que no tienen posibilidades de obtener la candidatura, sobre todo a la presidencia municipal, espacio más disputado, por el enorme presupuesto que se maneja y la tentación de convertirse en acaudalados o incrementar el patrimonio en poco tiempo, sin tanto esfuerzo. Lo mismo sucede con las otras representaciones populares, donde se negocian los votos -levantar la mano-, aunque el manejo del presupuesto público no se administra directamente.
De tal manera que algunos postulantes se inscriben como candidatos a “Coordinadores -distritales y municipales- de la Defensa de la Transfromación y la Soberanía Nacional” sólo para ver que pescan. Conocen perfectamente sus limitaciones para competir -sobre todo financieras-, pero saben que, el que se registra algo gana: estará en la mesa de negociaciones, donde se acordará ser parte de la planilla del ayuntamiento (como sindico o regidor), pactar ser integrado en el gabinete o en el padrón de proveedores preferentes. Incluso obtener otros “premios de consolación”, como un espacio en la administración pública estatal o federal, dependiendo del respaldo del líder estatal o nacional de la facción a la que pertenezcan.
Lo importante es “estar en la jugada y hacer ruido”, para llamar la atención y ser invitado por los que sí tienen las condiciones. Si lo duda, revise la composición del Cabildo actual, se dará cuenta de que todos los que aspiran ya tienen ahí un referente o son parte del gobierno: Mario Vallejo Esteves colocó a Fabiola Carrillo, su pareja, como regidora; Juan Carlos Campos Ponce a su hermana, Blanca Mónica Campos, también como regidora; Octavio Ocampo a Ulises Romero, como su regidor; Silvano Aureoles, a Martha Angelica Jaramillo (esposa del director del cereso de Zitácuaro y Morelia durante su gobierno); la diputada Mary Carmen Bernal impuso a Tonanzin Sandoval y a Agustín Flores, también como integrantes del Cabildo; Carlos Torres Piña tiene ahí a René Garfias…
Como podrá constatar, todos los aspirantes y grupos políticos son los mismos que han estado, permanecen y pretenden seguir en los cargos, de manera directa o a través de incondicionales. Demostrándose que no representan a nadie, más que a sus propios interese personales y de grupo, por eso jamás critican, ni se oponen, o realizan observaciones a las irregularidades en el ejercicio administrativo. Todo lo que les indican los que mandan lo aprueban y nada cuestionan, ni encabezan demandas de la población que presuntamente representan, pues entregaron la dignidad y se encuentran vergonzosamente subyugados, por voluntad propia. Ya hasta las sesiones de Cabildo dejaron de ser públicas, se invita a ellas nada más a los ciegos, mudos y sordos con las arbitrariedades.
A pesar de ello la mayoría pretende seguir en el “servicio público” y de ser posible brincar y arrebatar un hueso más jugoso, o degustar las sobras que otros les dejen… porque para ellas y ellos, estar fuera del presupuesto es vivir en el error… además, no saben hacer otra cosa, que ser simuladores, aduladores, vividores y esquilmadores. Fuera de la nómina muchos no sobrevivirían, al menos no con esas comodidades, de vivir de los demás. Por eso -insisto- son muchos los que quieren, pero pocos los que pueden.
En la antigüedad, “durante los regímenes corruptos del pasado”, la población sufragaba por ciudadanos que creía honestos, honrados, trabajadores y con capacidad para desempeñar las responsabilidades públicas que le serían encomendadas. En la actualidad, con la degradación de los partidos políticos y la pérdida de la confianza en ellos, como factor de cambio o transformación positiva en beneficio de la colectividad, se vota a favor del personaje que represente al grupo que más control popular tenga, más capacidad de movilización y traslado a las urnas. Ahora le llaman “mayor voto duro o cautivo”.
Y en los partidos que integran la alianza o coalición en el poder, no hay más de tres personajes con esa capacidad:
Son, Mary Carmen Bernal Martínez, diputada federal y Emma Rivera Camacho, diputada local. Pero a ninguna de las dos les alcanza para ganar una elección por si solas, ni siquiera contra una oposición fragmentada y debilitada. Pues el verdadero poder lo sigue teniendo Juan Antonio Ixtláhuac, con todo y el desgaste generado con el ejercicio público.
El segundo capital político con mayor “voto duro”, es el de Juan de Dios Ixtláhuac. Al menos así se evidenció en el evento de aniversario de su fundación “San José Márku”, en los eventos a beneficio que realiza y encuentros deportivos, a cuyos asistentes con liderazgo integra a proyectos políticos electorales.
Tan sólida se percibe esa fuerza electoral de los hermanos, que unida, podrían participar bajo las siglas de cualquier partido, o independientes, y ganar. Eso es lo que precisamente buscan los contendientes al gobierno del estado, capital político (y económico) que sume al triunfo electoral, en lugar de personajes que representen carga. Sin importar como fue que se construyó o se sostiene el “liderazgo”, sino que exista y sea demostrable. Ya que la política “moderna” es de resultados, no de buenas intenciones.
MICHOACÁN CONVULSIONADO
El Estado de Michoacán no deja de estremecerse. No hay día que la inseguridad y violencia dejen de convulsionar la paz, la seguridad y las emociones de la población, sembrando miedo, ahuyentando inversiones, disminuyendo la productividad, incrementado la crisis financiera y la inestabilidad social. Circunstancias que, para gran parte de los ciudadanos comienza a “normalizarse”, a convertirse en algo cotidiano, a lo que deben adaptarse. Los hechos de corrupción y los eventos de terror, ya no sorprenden, ni son noticia. Tampoco preocupa, ni les ocupa buscar solución, a los contribuyentes –que para eso pagan sus impuestos- mucho menos a las autoridades, que han encontrado en el terror y la desgracia colectiva la forma de enriquecerse y sostenerse en el poder.
La noche del miércoles fueron atacados y asesinados por un grupo armado los jefes de una familia. La masacre se suscitó en un lugar cercano a Morelia, capital del estado y sede los poderes, en el municipio de Indaparapeo. Las víctimas mortales: un regidor del ayuntamiento de Indaparapeo y su esposa, mientras el hijo de ambos, resultó gravemente herido.
La causa del atentado, según testimonios de conocidos de las víctimas, fue saberse honestos, trabajadores, ajenos a las confrontaciones entre los grupos criminales y por tales razones sentirse protegidos, por conducirse con rectitud, sin inmiscuirse con personas cuyas conductas son contrarias a las normas. Pero, sobre todo, resistirse a ser sometidos a las órdenes de los delincuentes, que en ciertas regiones además de exigir cuotas, ejercen el reclutamiento forzado de jóvenes, que son obligados a convertirse en asesinos o forzados a abandonar sus hogares y comunidades junto a sus familias.
Se afirma que por eso fueron asesinados Adán Rodríguez Ávalos (de 58 años de edad, de oficio agricultor) y su esposa. Porque se negaron a entregar su hogar, su parcela y su comunidad: El Triunfo, municipio de Indaparapeo, a los grupos criminales que operan en la región. Demostrándose que nadie está exento de convertirse en parte de las estadísticas ocultas del gobierno, ni siquiera los bien portados.
Afortunadamente para el régimen de la 4T esas desgracias habituales pronto son olvidadas. En el caso del atentado del regidor y su familia, será opacado con los ríos de tinta y miles de textos exaltando al “padre de la democracia nacional”, Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano, por su desaparición física.
Hasta a la “enamoradiza Lupita Taddei” la dejaremos descansar un rato. Además, para distraernos de esos escándalos, simular preocupación, atención y tratamiento a la problemática, los aspirantes de morena a las diferentes candidaturas no tardarán en poner en práctica sus tradicionales estrategias de campaña electoral, seguirán con sus reuniones y mítines de campaña, con el nombre de talleres, asambleas o diálogos sobre democracia, soberanía y transformación.
Promueven la democracia de un régimen autoritario, absolutista y opresor. Una “transformación” para estar peor; y una soberanía basada en la dictadura del crimen organizado, respaldada por las armas de sicarios colombianos, venezolanos, guatemaltecos, que azotan y saqueas diversas regiones del país y de Michoacán.