Transformando/¿Quién autodetermina?

Comparte la noticia:
Hay palabras que utilizamos tanto que terminamos olvidando lo que significan, autodeterminación es una de ellas.

Hace unos días Daniel Ortega afirmó que en Nicaragua no volverá a haber elecciones para que la oposición pueda llegar al poder, ante ello, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió apelando a un principio histórico de la política exterior mexicana: “primero es la autodeterminación de los pueblos”, y agregó que “cada pueblo decide”.

Estoy de acuerdo, cada pueblo debe decidir, el problema es que para decidir necesita poder hacerlo.

Si un gobernante determina que ya no habrá elecciones, no consultó al pueblo, no abrió las urnas y tampoco permitió que los ciudadanos decidieran si querían conservarlo en el poder, entonces no estamos frente a la autodeterminación del pueblo, sino frente a la autodeterminación del dictador, la diferencia parece sencilla, pero es enorme.

La democracia no consiste en que alguien asegure representar al pueblo, consiste en que periódicamente el pueblo tenga la posibilidad de decirle que ya no quiere ser representado por él.

Aquí aparece otra paradoja, Estados Unidos condenó las declaraciones de Ortega, Marco Rubio llamó a la comunidad internacional a aislar al régimen nicaragüense y sostuvo que no puede pretender relaciones normales mientras rechaza la democracia.

Entonces aparece una tercera forma de autodeterminación que también debemos cuestionar.

¿Puede Estados Unidos convertirse nuevamente en el policía del mundo y decidir desde Washington qué gobierno es suficientemente democrático y qué debe hacerse contra él?

No lo creo, defender la democracia no significa otorgarle a una potencia extranjera el derecho de decidir el destino de otro país, porque entonces sustituimos un problema por otro, primero decide el dictador en lugar del pueblo y después pretende decidir el policía del mundo en lugar del pueblo.

En ambos casos desaparece precisamente quien debería estar en el centro de la discusión: el ciudadano nicaragüense.

México tiene razón cuando defiende la no intervención, pero la no intervención tampoco debería convertirse en indiferencia, podemos no intervenir y al mismo tiempo llamar a las cosas por su nombre, podemos defender la soberanía de Nicaragua y cuestionar que un gobernante elimine las elecciones, podemos rechazar que Estados Unidos determine el futuro de los nicaragüenses y, simultáneamente, rechazar que Ortega lo determine por ellos.

Porque la autodeterminación no pertenece al presidente, tampoco al dictador y mucho menos a una potencia extranjera, pertenece al pueblo.

Y precisamente por eso existe una pregunta que nadie debería poder evadir:

¿cómo puede autodeterminarse un pueblo al que ya no se le permitirá elegir?

Quizá ahí está toda la discusión, no se trata de escoger entre Ortega y Estados Unidos, sino de recordar que ninguno de los dos es Nicaragua.

POSDATA:

“… Mientras discutimos quién tiene derecho a decidir por otros pueblos, quizá convendría cuidar algo mucho más cercano: que en México nunca lleguemos al punto en que votar siga siendo posible, pero elegir deje de serlo…” 

Es tiempo de los ciudadanos …. ¡¡¡¡ autodeterminados!!!!

Abelardo Pérez Estrada Empresario, Analista, Expresidente CANACINTRA
Salir de la versión móvil