Crescenciano Luquín Corral
_Pátzcuaro, Michoacán. 11 de abril de 2026, natalicio de Gertrudis Bocanegra_
*I. El día que Pátzcuaro debió hablar de una mujer y prefirió callar*
Hoy 11 de abril nació, en 1765, en una casa de adobe de este pueblo, Gertrudis Bocanegra de Lazo de la Vega. Aquí aprendió a leer, aquí se casó, aquí conspiró, aquí decidió que la libertad de México valía más que su fortuna, que su familia, que su propia respiración. Y la pagó con su vida.
Hoy, 261 años después, el Ayuntamiento de su tierra le respondió con un comunicado de dos líneas: _“Se declara desierta la entrega de la Presea Gertrudis Bocanegra 2026”_. Punto. Silencio.
Ni una palabra para ella. Ni un gracias. Ni una disculpa. Solo desierta. Como si el desierto fuera su nombre.
*II. La Presea que no fue*
Desde 1993, cada año, Pátzcuaro le dice a una de sus hijas: “Te pareces a Gertrudis”.
Es el honor más alto que este pueblo puede dar.
Lo parieron mujeres organizadas, Un Cabildo con vergüenza, diputados que todavía leían historia.
Era un pacto: mientras exista Pátzcuaro, existirá quien recuerde que la patria también la hicieron las mujeres.
Este 2026 el Cabildo se reunió, vio propuestas —porque sí hubo, aunque no las nombren— y decidió que ninguna merecía.
¡Que entre 125 mil habitantes no hay una científica, una maestra rural, una partera, una defensora del lago, una artesana, una madre que sostuvo a tres generaciones, no fue digna de esa Presea que cada año se entrega.!
¿De verdad no hay? ¿O de verdad no buscaron?
Porque para el “parque jurásico” en la Plaza Vasco sí habrá perifoneo, lonas, redes sociales, boletines y presupuesto.
Para los bailes con orquestas que le cantan al delito sí hay logística.
Para dar permisos al vapor en calle Obregón sí hay firma rápida.
Pero para honrar a su heroína más grande no hubo ni una convocatoria que atravesara las tenencias, rancherías.No hubo spots en la radio, no hubo suficientes escuelas, no hubo barrios, no hubo colonias.
*III. Lo que no dijeron y lo que sí dijeron sin hablar*
No dijeron cuántas mujeres se postularon.
No dijeron por qué no “cumplían”.
No dijeron qué les faltó.
Pero al callar, dijeron todo: dijeron que las mujeres que sí se atrevieron a participar no sirven para nada.
Que su trabajo es invisible.
Que su nombre no cabe en el mismo renglón que el de Gertrudis.
Y eso, en Pátzcuaro, en Michoacán, en México, es una bofetada con la mano abierta a las mujeres.
Porque si las propuestas no les gustaron, el fracaso no es de las mujeres.
Es del Cabildo que no supo mirar.
Es de un gobierno que confunde administrar con enterrar la memoria.
*IV. Pan, circo y desmemoria*
Mientras se declara desierta la Presea Gertrudis Bocanegra se aprueban dinosaurios mecanizados de plástico en la plaza más hermosa de América.
Mientras se le niega el reconocimiento a las vivas, se le niega la palabra a la muerta.
Mientras se raciona la historia, se derrocha el presupuesto.
Eso tiene nombre: pan y circo.
Que la gente aplauda al dinosaurio mientras no pregunte por qué hay un penthouse en zona de monumentos.
Que baile con la orquesta mientras no lea el acta de Cabildo.
Que se contente con luces mientras se le apaga la memoria.
*V. Gertrudis no murió para esto*
Gertrudis Bocanegra no entregó a su esposo y a su hijo a la guerra para que 200 años después un Cabildo dijera “desierta”.
No enfrentó el paredón para que su nombre se usara como trámite.
No caminó de Pátzcuaro a Pátzcuaro y la región juntando voluntades para la Independencia para que hoy no puedan juntar voluntades ni para imprimir una lona.
Ella murió gritando “¡Viva la Independencia!”.
Hoy la matan otra vez con un “se declara desierta”.
*VI. Pátzcuaro, ¿dónde están tus mujeres?*
Están. Siempre han estado. Están en el mercado, en el hospital, en la escuela, en el taller, en la milpa, en la defensa del lago, en la fila de las tortillas a las horas de la mañana.
Están sosteniendo este pueblo mágico mientras el Ayuntamiento lo administra como si fuera lote baldío.
Si no las vieron, es que no abrieron la puerta.
Si no las oyeron, es que no guardaron silencio. Si no las encontraron, es que no las buscaron.
*VII. Hoy no se llora, hoy se nombra*
Esta crónica no es lamento…
…Es convocatoria.
Que cada barrio nombre a su Gertrudis.
Que cada tenencia escriba el nombre de esa mujer que no salió en el comunicado. Que el 11 de abril no pase con un despoblado evento cívico.
Que si el Cabildo declaró desierta la Presea, el pueblo declare lleno con el ejemplo.
Porque Gertrudis no le pertenece a un acta de Cabildo.
Le pertenece a Pátzcuaro.
Y Pátzcuaro no está desierto.
Está lleno de mujeres que todos los días, sin presea y sin permiso, le hacen honor con su vida.
El Ayuntamiento podrá declarar desierta una ceremonia.
Pero no puede decretar desierta la dignidad.
Y la dignidad, en Pátzcuaro, todavía tiene nombre de mujer.
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*Posdata para el Cabildo:*
Si no había propuestas que valieran la pena, la que no vale la pena es su convocatoria. Si sí había y no les gustaron, publiquen por qué.
Pátzcuaro sabe leer. Y también sabe no olvidar.
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