Pátzcuaro/¿Informe de gobierno o promoción política?

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CUANDO LA FRONTERA ENTRE GOBIERNO, PARTIDO Y ASPIRACIÓN PERSONAL COMIENZA A DESAPARECER

Marco Aguilar

Hoy domingo, el presidente municipal de Pátzcuaro rendirá su Segundo Informe de Gobierno.

Informar a la ciudadanía no solamente es legítimo: es una obligación democrática.

Los ciudadanos tienen derecho a saber qué hizo su gobierno, cuánto gastó, qué obras realizó, cuáles fueron sus resultados y, también, qué compromisos quedaron pendientes.

Pero precisamente porque el informe pertenece a la esfera pública, hay una pregunta que no podemos evitar:

¿Dónde termina la rendición de cuentas y dónde comienza la promoción política?

La pregunta adquiere especial relevancia cuando, apenas unos días antes del informe, circula en Pátzcuaro una publicación encabezada por Morena, con fotografías predominantes del presidente municipal y una narrativa construida alrededor de supuestos logros de gobierno.

Y el propio documento no deja lugar a dudas sobre su naturaleza.

En la parte inferior puede leerse:

“Material de difusión partidista dirigido a militantes, simpatizantes y ciudadanía interesada”.

Es decir: no estamos frente a una publicación institucional del Ayuntamiento. Es material partidista.

Y precisamente por eso debemos observarlo con mayor atención.

EL PARTIDO HABLA DE GOBIERNO

En sus cuatro páginas aparecen, entre otros temas, la recuperación del Lago de Pátzcuaro, vivienda, pensiones para adultos mayores, Sembrando Vida, apoyos sociales, programas de vivienda y otras acciones públicas.

Hay fotografías del presidente municipal.

Hay declaraciones atribuidas a él.

Hay su nombre.

Hay su imagen.

Y hay una presentación gráfica en la que todos estos resultados aparecen integrados dentro de una publicación de Morena.

El problema no consiste en que un partido político hable de programas públicos.

El problema aparece cuando los logros de gobierno comienzan a asociarse gráficamente con la persona que ocupa el gobierno, particularmente cuando esa persona aparece como protagonista de una publicación partidista.

La legislación electoral mexicana conoce perfectamente ese riesgo.

El artículo 134 de la Constitución establece que la propaganda gubernamental debe tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social, y prohíbe que incluya nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de una persona servidora pública.

En Michoacán, el artículo 169 del Código Electoral establece además que los servidores públicos no deben vincular su cargo, imagen, nombre, voz o símbolos que impliquen promoción personalizada con campañas publicitarias de los poderes públicos y entidades de los tres órdenes de gobierno, independientemente del origen de los recursos.

No es una opinión.

Es una regla.

LA IMAGEN NO ES EL PROBLEMA. EL CONTEXTO SÍ

Sería incorrecto afirmar que toda fotografía de un funcionario constituye automáticamente promoción personalizada.

No es así.

El Tribunal Electoral de Michoacán ha reiterado que deben analizarse, entre otros, tres elementos: personal, objetivo y temporal.

El elemento personal se refiere a que la persona servidora pública sea plenamente identificable.

El objetivo exige analizar el contenido para determinar si efectivamente existe una promoción personalizada.

Y el temporal considera el momento de difusión, aunque el propio Tribunal ha señalado que el inicio formal de un proceso electoral no es el único elemento determinante: incluso antes de su inicio puede existir un problema cuando el contexto y la proximidad al debate electoral hagan evidente una intención de posicionamiento.

Y aquí tenemos un hecho que merece ser observado:

una publicación partidista, difundida en Pátzcuaro, coloca la imagen y el nombre del presidente municipal en el centro de una narrativa de logros gubernamentales.

No estamos dictando sentencia.

Estamos haciendo una pregunta ciudadana perfectamente legítima:

¿Es esto simplemente comunicación política de un partido o puede constituir promoción personalizada de un servidor público?

La respuesta corresponde a las autoridades electorales.

Pero la pregunta debe hacerse.

¿DE QUIÉN SON LOS LOGROS?

Hay otra cuestión que resulta imposible pasar por alto.

En las páginas del periódico aparecen programas y acciones claramente identificados con instituciones federales.

Por ejemplo, en el apartado de vivienda aparece expresamente:

Gobierno de México – Conavi.

También aparecen programas como Sembrando Vida y la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores.

Nadie cuestiona el beneficio social de estos programas.

Lo que debe preguntarse es algo mucho más elemental:

¿Quién los financia, quién los ejecuta y qué hizo realmente el Ayuntamiento?

Porque una cosa es que un presidente municipal gestione, acompañe o facilite la llegada de un programa federal o estatal a su municipio.

Eso merece reconocimiento.

Otra muy distinta es que programas financiados y ejecutados por otros niveles de gobierno aparezcan dentro de una narrativa partidista como parte de “nuestros” logros, mientras la imagen del alcalde ocupa un lugar central.

La gestión pública tiene autores institucionales.

Y el ciudadano tiene derecho a conocerlos.

EL DINERO TAMBIÉN DEBE HABLAR

Hay una pregunta que hasta ahora permanece abierta:

¿Quién pagó esta publicación?

El documento dice ser propaganda partidista.

Entonces debe poder conocerse:

¿Cuántos ejemplares se imprimieron?

¿Quién los imprimió?

¿Cuánto costaron?

¿Quién contrató la impresión?

¿Quién los distribuye?

¿Con qué recursos se pagó?

Si fue financiada por Morena con recursos partidistas, corresponde a las reglas de fiscalización partidaria.

Pero si en su producción, impresión o distribución participaron recursos públicos municipales, la cuestión cambia sustancialmente.

Y no debemos especular.

Debemos preguntar y documentar.

Porque el artículo 134 constitucional obliga a quienes ejercen recursos públicos a aplicarlos con imparcialidad, sin influir en la equidad de la competencia política.

Y EL CALENDARIO IMPORTA

No podemos ignorar el contexto político.

Pátzcuaro no vive aislado del calendario electoral.

El próximo proceso electoral local se aproxima y, de acuerdo con los criterios del propio Tribunal Electoral de Michoacán, la proximidad temporal con el debate electoral puede ser relevante aun antes del inicio formal del proceso.

Esto resulta particularmente importante cuando hablamos de un funcionario electo que, como es públicamente conocido en el ámbito político local, tiene aspiraciones de continuar su carrera política.

Pero aquí debemos ser cuidadosos.

No necesitamos afirmar que el alcalde ya es candidato.

Ni siquiera necesitamos afirmar que esta publicación fue diseñada para favorecer una candidatura.

Basta observar los hechos:

partido político + imagen del presidente municipal + logros de gobierno + difusión ciudadana + proximidad del proceso electoral.

Eso merece escrutinio.

EL INFORME DE HOY TENDRÁ QUE RESPONDER

Hoy el presidente municipal tendrá la oportunidad de hacer lo que corresponde a cualquier gobernante:

rendir cuentas.

Y rendir cuentas significa algo mucho más profundo que enumerar obras.

Significa decir:

qué hizo el Ayuntamiento;

cuánto costó;

quién lo financió;

qué parte correspondió al Municipio;

qué parte correspondió al Estado;

qué parte correspondió a la Federación;

qué compromisos fueron cumplidos;

y cuáles siguen pendientes.

Eso es rendición de cuentas.

Lo demás es comunicación política.

NO CONFUNDAMOS GOBIERNO CON PARTIDO

Esta no es una crítica contra Morena.

Tampoco es una defensa de otro partido.

Es una defensa de algo mucho más elemental:

la separación entre gobierno y partido.

Los recursos públicos no son propiedad del partido que gobierna.

Las obras públicas no pertenecen al funcionario que las inaugura.

Los programas sociales no pertenecen al partido que los difunde.

Y los ciudadanos no somos electores cautivos de quien temporalmente ocupa un cargo.

El poder público es temporal.

El dinero público pertenece a todos.

Y los resultados de un gobierno deben poder atribuirse con precisión a la institución que los realizó y al recurso con el que fueron financiados.

POR LA TARDE VEREMOS EL INFORME. HOY YA TENEMOS UNA PREGUNTA.

No estamos condenando.

No estamos absolviendo.

Estamos haciendo algo mucho más importante en una democracia:

preguntando.

¿Es un informe de gobierno?

¿Es propaganda partidista?

¿Es promoción personal?

¿Dónde termina una cosa y comienza la otra?

Será la autoridad electoral, si el caso llega hasta ella, quien determine las responsabilidades que correspondan.

Pero la ciudadanía tiene derecho a observar.

Y a preguntar.

Porque cuando gobierno, partido y persona comienzan a aparecer juntos en una misma imagen, la democracia tiene la obligación de detenerse un momento y mirar con atención.

El poder público no debe servir para construir la imagen de quien lo ejerce.

Debe servir para rendir cuentas a quienes lo hicieron posible:

los ciudadanos.

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