Sinopsis política/Consecuencias políticas del intervencionismo extranjero en Michoacán

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Por: J. Salatiel Arroyo Zamora

El ultimátum del gobierno norteamericano, de venir a territorio patrio por políticos corruptos (socios de narcotraficantes y aliados de “terroristas”), si la presidencia de la república mexicana no hace su trabajo de investigarlos y aprehenderlos, ha devuelto las esperanzas en gran parte de la sociedad de recuperar la paz, la seguridad y el restablecimiento del estado de derecho en nuestro país. De ese nivel es la desesperación de miles -tal vez millones- de compatriotas azotados por las extorsiones, secuestros, desapariciones, asesinatos y rendición de tributo a las “otras autoridades” (las que en verdad mandan y deciden, no sólo en política, también sobre la vida o la muerte de la población), como para depositar sus anhelos de paz y seguridad en el imperialismo extranjero, encabezado por un tirano delirante, belicoso, fascista y racista.

Pero, lo que la mayoría de michoacanos abrazan como la posibilidad de cristalizar un sueño largamente acariciado: tener tranquilidad, armonía, certidumbre y respeto a sus derechos elementales. Otros lo padecen con nerviosismo y desesperación, preparándose para un posible pago de cuentas, pérdida de privilegios y hasta de la libertad en un país extranjero, dónde la única alternativa que tienen para evitar la cadena perpetua, es convertirse en testigo protegido, “colaborador”, “dedo”, “chiva” y otros tantos calificativos que ponen en riesgo la integridad de lo más valioso: la familia. Porque huir no es opción, a donde vayan serán localizados.

Afortunadamente, para quienes pudieran sentir compasión ante la desdicha que sobrellevan y la tragedia que se acerca a sus vidas (de los criminales, políticos y civiles), consuela saber que tuvieron libre albedrio para decidir la opulencia, sobre una vida espiritual, emocional y físicamente apacible. Tal vez sólo así entenderán -aunque sea tarde para algunos- que apartarse de las normas siempre traerá consecuencias.

SÍ INTERVINIERON GRUPOS ARMADOS EN LA ELECCIÓN PARA GOBERNADOR

Entre esos políticos mexicanos, a los que “no calienta ni el sol”, y en riesgo latente de infartarse antes de ser requeridos por Trump, se encontraría el gobernador de Michoacán: el morenista Alfredo Ramírez Bedolla. De quien, se ha insistido fue impuesto por facciones del crimen organizado que dominan Michoacán, cuya operación criminal a favor del hoy mandatario se evidenció con mayor énfasis en la región de Tierra Caliente del Valle de Apatzingán, particularmente en los municipios de Múgica, Gabriel Zamora, La Huacana y Nuevo Urecho, a cuyas mesas o casillas receptoras de votos llegaron grupos armados, se apoderaron de la papelería electoral y obligaron a los funcionarios que las tacharan a favor de los candidatos de Morena, especialmente en apoyo al hoy mandatario.

De lo anterior existen evidencias y el propio Poder Judicial de la Federación lo aceptó -según consta en los expedientes: SUP-JRC-166/2021, SUP-JRC-167/2021 y SUP-JRC-180/2021, de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación- donde se reconoce la “incidencia de grupos identificados como de la delincuencia o crimen organizado. Además de evidencia suficiente para considerar que se afectó la certeza, la seguridad jurídica y las condiciones para ejercer libremente el derecho al sufragio en diversas casillas…” Afirma el Poder Judicial Federal.

Aun así, se declaró válida la elección de gobernador y se ordenó al órgano electoral entregar la constancia de mayoría a Alfredo Ramírez Bedolla. Pudiendo el Poder Judicial dar vista a la Fiscalía General de la República para que se avocara a la investigación de los ilícitos, así como de los vínculos entre los “generadores de violencia” con el grupo político en el poder. Evitando con ello sumergir al estado en la ingobernabilidad institucional y desamparo popular, además de impedir que el imperialismo atroz de EEUU se entrometiera en asuntos que competen exclusivamente a las autoridades mexicanas.

Sin embargo, quien cuenta con mayor información respecto a la infiltración del crimen organizado en el proceso y jornada electoral en Michoacán en 2021, es Silvano Aureoles Conejo, primer gobernador que lo denunció, incluso con el presidente AMLO, quien le exigió que demostrara su dicho con pruebas; pero cuando se las llevó, se negó a recibirlo, y el todavía gobernador se instaló frente a palacio nacional -en un banco verde- esperando ser atendido por el mandatario nacional. Iniciándose desde entonces una feroz persecución y linchamiento mediático (y de todo tipo) en contra de todo y de todos los relacionados con el silvanismo, siempre y cuando no se encuentren militando, o “trabajando”, bajo las siglas de Morena.

Pero, si la psicosis paranoica se ha apoderado de la presidenta Claudia Sheinbaum (anda que no se soporta ni ella), que es la defensora de los políticos requeridos por el gobierno norteamericano, imaginemos el pánico que deben estar experimentando ciertos gobernadores y alcaldes; porque, a los que no vayan a acomodar el físico en prisiones extranjeras, las autoridades mexicanas se encargarán de hospedarlos en cárceles del país, para demostrar a los gringos que en México sí se combate la corrupción, y trate de ser indulgente y misericordioso con nuestros narco políticos (porque son nuestros… bueno, de doña Claudia).

Por lo pronto, en la semana cayó un ex alcalde y un presidente municipal, ambos del estado de Morelos y andan en busca del munícipe de Cuautla, que alcanzó a fugarse. Luego se aprehendió a una presidenta de Chiapas…y seguirá rompiéndose el hilo por lo más delgado, y si en la oposición, que mejor. Estos presuntos infractores de la ley fueron detenidos gracias al “Operativo Enjambre”, tan aclamado por los ciudadanos de bien, en la mayor parte del territorio patrio.

DE TODOS MODOS, MORENA GANARÁ EN MICHOACÁN

No obstante, esos escándalos de corrupción y complicidades de la clase política (gobernantes y funcionarios) con cabecillas del crimen organizado, así como la férrea defensa de los delincuentes con cargo público por parte de la instancia responsable de combatirlos, Morena ganará -al menos en Michoacán- la jornada electoral del 2027. Porque, aunque la forma de gobernar ha sido ineficiente y adversos los resultados, la estrategia de persuasión, engaño y confusión, del gobierno y su partido en contra de los ciudadanos, han sido efectiva.

Es verdad que la inconformidad de la población con los gobiernos es casi generalizada, que la popularidad y nivel de aceptación de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y del gobernador Ramírez Bedolla ha disminuido considerablemente, que la situación de inseguridad, violencia y corrupción están al límite de la tolerancia y que la decepción popular con el partido en el poder es creciente. Pero también es cierto que la inmensa mayoría de la ciudadanía inconforme no vota. Nada más manifiesta su malestar en marchas, redes sociales, pero no acude a las urnas. No confía en los procesos electorales como instrumentos de transformación positiva de la sociedad, saben que son otros los que deciden, e imponen a personajes también sin escrúpulos o sin la madures necesaria para tolerar la seducción del poder. Pero no votan.

Esa apatía representa en ocasiones más del 50% del padrón electoral. Es decir, si los apáticos se decidieran a participar arrasarían y transformarían por la vía democrática y electoral las condiciones de depravación política que hunden al país. Ahora que todavía se puede ejercer el sufragio, en cada vez más escasas regiones, con libertad -sin la injerencia del crimen organizado-.

Los que en realidad votan son los considerados “borregos”: la militancia cautiva de los partidos políticos, los funcionarios públicos que buscan conservar el “hueso”, los desplazados que pretender regresar por los privilegios perdidos y los ilusos que sueñan verse favorecidos apoyando al “líder” que los pastorea. Esos son los que hacen fuerte, por ejemplo, a Claudia Sheinbaum Pardo, a Alfredo Ramírez Bedolla y a Juan Antonio Ixtláhuac Orihuela, a quienes no les ven ningún defecto en el ejercicio de sus responsabilidades públicas y los “defienden a capa y espada”. Frente a los supuestos benefactores, no tienen voluntad propia, son autómatas a la disposición del interés supremo del líder.

Por eso ganará Morena, porque dispone de diversas estructuras a su servicio, financiadas con recursos públicos y aceitadas con los programas sociales.

Respecto a la gubernatura, es cierto que Grecia Itzel Quiroz García, presidenta de Uruapan, aparece encabezando las preferencias ciudadanas en la mayoría de las encuestas; sin embargo, la encuesta es una fotografía instantánea de lo que piensa o siente la población en determinado momento y circunstancias específicas, por lo que las preferencias pueden cambiar drásticamente de un día para otro, pues la encuesta sólo refleja el pasado inmediato, pero no garantiza el comportamiento futuro, sobre todo en una elección.

Por lo que Quiroz García podría no alcanzar las expectativas, pues su fortaleza social y personal operativo se concentran en Uruapan, y aunque hay simpatías en el resto del estado, estos carecen de experiencia en la operación política y electoral.

Además, una elección se gana con el “voto duro” del partido, los seguidores del candidato y el apoyo de los mercenarios o simpatizantes interesados (estos últimos son mayoría). A estos se les paga su voto con dinero en efectivo y otras dádivas, estratégicamente aplicado para que se logren los resultados (se debe saber quiénes son, donde están, quien los maneja y si son confiables en el cumplimiento del compromiso).

Ahora bien, de acuerdo a las encuestas, Grecia Itzel Quiroz, como candidata del Movimiento del Sombrero llevaría ventaja, si la elección para la gubernatura fuese mañana. En tanto, el Senador Raúl Morón encabeza las preferencias, pero al interior de Morena, como aspirante a gobernador. La desventaja de Doña Grecia, es que no cuenta con base social experimentada, sólida y confiable, apenas está en formación y será inundada por avaros, arribistas y oportunistas, ávidos de poder y bienes ajenos. Debilidad que incrementa cuando su liderazgo depende de la reputación y el asesinato de su esposo, no se funda en cualidades personales propias.

Por su parte, Morón Orozco también cuenta con su capital electoral ajeno al partido (Morena), pero no tiene el respaldo de la estructura formal de su instituto político, ni el apoyo del gobierno del estado, la burocracia y los recursos financieros de este, pues son controlados por el gobernador, su más fuerte adversario interno y seguramente externo, si logra la candidatura. De lograr el indebido respaldo del gobernador, sin simulaciones, con el apoyo de la dirigencia y la parte del partido que Ramírez Bedolla controla, así como de los recursos públicos (financiero y burocracia), sin problema alguno Raúl Morón Orozco se convertiría en el sucesor. Pero eso difícilmente sucederá, es más fácil que Bedolla apoye a Grecia o Alfonso Martínez, antes que a su propio correligionario.

EN ZITÁCUARO

Respecto a Zitácuaro, desde ahora se puede pronosticar quién podría ser el próximo alcalde. Nada más revise quien, a pesar del desgaste natural que provoca el ejercicio del poder sigue manteniendo el mayor voto duro, quien es seguido y defendido el más numeroso grupo de incondicionales, quien es capaz de cambiar de partido semanas antes de la jornada electoral y gana la reelección.

SÍ, Juan Antonio Ixtláhuac Orihuela. Sin embargo, él ya no puede ser reelecto a la presidencia municipal… pero, su hermano no se “ha dormido en sus laureles”, al contrario, Juan de Dios se ha preparado, trabajado y construido su propio grupo político y liderazgo personal. Mientras sus posibles futuros contendientes se disputan las migajas, la mayoría bajo la sombra de su consanguíneo.

Continuará….