Para el Estado mexicano es más importante la venta de aguacate que la vida de los habitantes de los pueblos indígenas, baste recordar como en días pasados, ante la suspensión temporal de las exportaciones de aguacate por alerta de seguridad, el Gobierno Federal envió a Michoacán a cientos de elementos del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional, atendiendo de manera inmediata el problema, sin embargo, desde hace casi un año, 120 comunidades solicitaron una reunión con el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de México, para exponer la grave crisis de inseguridad que prevalece en la entidad, sin embargo, simplemente han sido ignorados. Hoy por hoy, uno de los principales problemas que padecen nuestros pueblos es la dualidad de inseguridad e injusticia.
En los últimos 4 años las comunidades originarias han sufrido más de 20 ataques armados realizados por el crimen organizado, alrededor de 20 elementos de las Rondas Comunales (cuerpos de seguridad ancestrales) han sido asesinados por defender su territorio, históricamente existen más de 70 casos de desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales en contra de autoridades tradicionales y luchadores sociales por defender sus comunidades, los bosques y los derechos colectivos. Michoacán es un laboratorio de 5 “planes de justicia” y contrario al discurso oficial, la impunidad es la constante generalizada, nuestros pueblos sobreviven entre la simulación, la inseguridad y la injusticia.
Por otro lado, las comunidades originarias se encuentran en un proceso de simulación de consulta, toda vez que no es previa, en el entendido de que no se pueden analizar adecuadamente 453 artículos con 16,728 pueblos en un lapso de 37 días, además de que la consulta no tiene un carácter vinculatorio, por lo que se quedará en meras observaciones y recomendaciones a la ley, así mismo no es debidamente informada, por ejemplo en Michoacán el personal del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas #INPI, expone en un lapso de 2 horas todo el contenido de la ley a algunas comunidades, tampoco es culturalmente adecuada porque a quien se debe de consultar es a las asambleas generales de cada pueblo, que es la máxima autoridad y no únicamente realizar foros regionales, finalmente es discriminatoria, porque deja fuera a cientos de comunidades originarias que no se encuentran en el Catálogo de Pueblos Indígenas del INPI, todo esto, sin mencionar, ni adentrarnos en el contenido de la ley.
El “Día Internacional de los Pueblos Indígenas”, institucionalmente es un día para visibilizar los problemas de las comunidades originarias, para reflexionar sobre su contexto y la necesidad de que se adopten medidas particulares para la protección y promoción de sus derechos colectivos, para nosotros, no es un día de festejo, es un día para continuar resistiendo y luchando, continuar con las luchas de nuestros antepasados, de los abuelos en el camino, es un día para recordar y continuar el largo caminar por la defensa de los bosques, la autonomía y los derechos colectivos. En México, los gobiernos en turno y los indígenas domesticados han convertido este día en una fecha que solo sirve para realizar eventos, foros, conferencias, tomarse la foto y legitimar las acciones gubernamentales.